Tras 25 años de uso, esta cocina necesitaba una renovación que respondiera a las necesidades actuales de sus propietarios y a su forma de vivir.
Sus prioridades fueron el punto de partida del proyecto: una cocina más cómoda y práctica, con una distribución mejor organizada y soluciones de almacenaje que facilitasen el acceso y el uso diario.
Hemos replanteado las zonas de trabajo, incorporado amplios cajones y aprovechado la altura con un frente de columnas que reúne almacenaje, horno y un rincón de café. La iluminación de las encimeras aporta mayor comodidad para las tareas cotidianas.
Los tonos neutros, los acabados de madera y las superficies de suave veteado crean un ambiente cálido y sereno, con una estética atemporal.
Una transformación pensada para acompañar a sus propietarios y permitirles seguir disfrutando de su cocina con comodidad.
